Financiación de la adaptación inteligente al clima: De la teoría a la práctica

La financiación climática tiene como objetivo reducir las emisiones, potenciar los sumideros de gases de efecto invernadero y reducir la vulnerabilidad de los sistemas humanos y ecológicos, así como mantener y aumentar su resiliencia, frente a los impactos negativos del cambio climático, tal y como se define en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Clima. 

La financiación para la adaptación al clima es un tipo de financiación climática que se centra en incorporar en el diseño de los productos financieros los posibles efectos del cambio climático para sus clientes, tratando así de promover la aplicación de medidas de adaptación. Especialmente en las economías en desarrollo se demandan importantes cantidades de financiación para ayudarles a adaptarse al cambio climático.

Los principales productos financieros destinados a la adaptación al clima son los préstamos, las subvenciones y la financiación de capital, que incorporan el seguimiento del impacto de la financiación proporcionada. 

Estos tres productos suelen combinarse con mecanismos de mitigación de riesgos, como los seguros y las garantías, ya que permiten transferir los riesgos de los proveedores de financiación a los garantes y aseguradores, por ejemplo, que tienen una mayor capacidad para aceptar dichos riesgos. Estos mecanismos aumentan las posibilidades de que los proyectos obtengan financiación comercial.

Los principales actores que conceden préstamos son los financiadores públicos internacionales y las instituciones financieras privadas internacionales o nacionales. Por otra parte, las subvenciones se conceden sobre todo a través de la financiación pública internacional y nacional, principalmente en forma de asistencia técnica, y los fondos propios son aportados por instituciones financieras privadas nacionales e internacionales. Algunos ejemplos de actores pueden ser los gobiernos, las instituciones financieras de desarrollo (IFD), las instituciones financieras y los inversores de impacto.

La financiación de la adaptación climáticamente inteligente está demandando actualmente el acceso a nuevas fuentes de financiación, ya que hay mucha necesidad de estos productos financieros y las barreras actuales, como la incertidumbre respecto a la rentabilidad de la inversión, los altos costes iniciales de la tecnología y la falta de capacidades técnicas e institucionales en los anfitriones de los proyectos, no fomentan suficiente capital privado. Un estudio de la CMNUCC estima que la inversión necesaria para la adaptación al cambio climático en 2030 podría ascender a 50.000-170.000 millones de dólares, y de esta cantidad, 14.000 millones serían necesarios para la agricultura, la silvicultura y la pesca. Para hacer frente a esta gran demanda de financiación para la adaptación al clima, se están desarrollando nuevas oportunidades de negocio para las empresas privadas, como el aprovechamiento de la financiación privada para la adaptación al cambio climático a través de los fondos públicos. En este sentido, los inversores institucionales son catalizadores del cambio, ya que influyen en las decisiones y estrategias adoptadas por las empresas y los bancos en materia de adaptación al cambio climático.

Una de las mejores herramientas para establecer y visualizar el proceso de implementación de la financiación de la adaptación al clima en la práctica es la Teoría del Cambio (TdC). La TdC permite a las partes interesadas intervenir en una cuestión social o medioambiental determinando los resultados positivos a largo plazo que quieren conseguir y trazando los pasos específicos para conseguirlos. Así, si la TdC tiene un diseño, una aplicación y una evaluación correctos, puede lograr un cambio transformador. 

Para desarrollar una TdC precisa y práctica para la financiación de la adaptación al clima, el primer aspecto que hay que definir es el de las partes interesadas que deben participar en este proceso, ya que los distintos puntos de vista pueden aportar ideas variadas desde perspectivas de experiencias diferentes. Las partes interesadas podrían ser las instituciones microfinancieras (IMF) que quieran desarrollar un producto de adaptación climática inteligente y los inversores institucionales que estén dispuestos a financiar el desarrollo de ese producto. 

En segundo lugar, hay que analizar y describir detalladamente el problema, ya que es clave entenderlo para encontrar formas de abordarlo. Por ejemplo, la falta de resiliencia climática de las comunidades en las economías en vías de desarrollo.

Además, hay que trazar el camino de los resultados, donde se definen las relaciones causa-efecto entre el objetivo a largo plazo y los resultados. Esta vía es fundamental para justificar la elección de actividades y recursos, y el desarrollo de indicadores. Una vez acordado el camino, hay que definir las actividades que pueden apoyar la consecución de cada resultado. 

Una vez establecida la estructura principal de la TdC, hay que identificar los supuestos y los obstáculos. Aunque no resulte obvio, el proceso definido estará conformado por suposiciones sobre cómo se produce el cambio, por lo que es importante hacer suposiciones realistas, preferiblemente respaldadas por pruebas que las justifiquen. Los obstáculos podrían incluir el tipo de interés al que los competidores de la IMF ofrecen el mismo producto financiero, lo que limita el margen del tipo de interés para la IMF.

A continuación, hay que definir los umbrales y los indicadores, un aspecto especialmente importante para el cambio climático, ya que la adaptación efectiva aún no está completamente definida. Es importante recordar que factores ajenos a un proyecto determinado pueden contribuir al éxito. Por último, hay que articular el diagrama y la narrativa.

En resumen, en los mercados emergentes es necesario centrarse en la financiación de la adaptación climática inteligente, ya que puede mejorar la resiliencia de las comunidades de bajos ingresos, principalmente de los pequeños agricultores. Si la TdC se estructura adecuadamente, puede ser una de las mejores herramientas para decidir qué producto financiero de adaptación al clima desarrollar, abordando las principales deficiencias de la financiación relacionada con la adaptación al clima. Como se puede ver, todavía hay un largo camino que recorrer en la financiación climática en el que deberían participar todos los actores clave mencionados.

Autor: Marta Juste

 

Referencias

Burmeister, H., Cochu, A., Hausotter, T., & Stahr, C. (2019). Financing adaptation to climate change – an introduction. Adaptation Briefings.

Pringle, P., & Thomas, A. (s.f.). Climate Adaptation and Theory of Change: Making it work for you.

Timilsina, G. R. (2021). Financing Climate Change Adaptation: International Initiatives.

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